Repartiendo acciones
Bueno. Parece que la comidita en la sierra se les atragantó a algunos. De entrada al propio compañero secretario general, que anda repartiendo acciones de su negocio a las facciones minoritarias de los antiguos dinosaurios para garantizarse cierta estabilidad, lo cual ha provocado una notable incomodidad en los otros comensales, especialmente en don Pedro, barrendero, al que parece que un violento tsunami digo tsunami, le agita la silla. Y eso que estamos muy lejos de San Fermín, animada fiesta pamplonesa que se caracteriza, entre otras cosas, por los pañuelos rojos y las vestimentas blancas. No es que esto tenga mucho que ver con el tema de nuestra reflexión, pero sin duda introduce una nota cultural y curiosa.
Tampoco pueden estar muy contentos ni el señor Arce, que cada vez pinta menos, oigan, que fue comer en la sierra y desinflarse, ni don Adolfo García Ortega, sin hache y no me insistan ustedes, que se empeña en cruzadas mediáticas contra Aguirre y no se da cuenta de que su enemigo no está en la Puerta del Sol, sino en la Plaza de la Constitución. Y digo yo, porque me lo han dicho, no se crean ustedes que es que yo sé muchas cosas, que es una pena, porque don Adolfo podía haber sido un buen candidato socialista, un candidato con posibilidades reales de moverle el puesto a Masa. Como las tuvo el amigo Ceferino Riestra. ¿Llegará el día, quizás, en que los socialistas ripenses sean capaces de colaborar en el objetivo común de recuperar la Alcaldía de Rivas? Erraron el tiro con la señorita Profidén, dejando de lado a Ceferino Riestra, que ahora podía ser el alcalde de Rivas, y ahora dejan de lado a don Adolfo. Asín les va.
En fin. Según hemos podido saber, cuando Magadán conoció la comida de El Espinar, por esta columna, por cierto, montó en cólera, dio unas voces y llamó a capítulo a los comensales. Se dice que uno de ellos –todavía no sabemos cuál, sólo lo sospechamos, pero todo se andará- ha sido ya represaliado, y los otros andan buscando pegamento y medio para pegarse a la silla. Pero como la represión no es suficiente por si misma, el flamante secretario general ha decidido tomar acciones positivas y poner en marcha el método del palo y la zanahoria, que nunca falla. Por eso, como decíamos al principio, se ha puesto a repartir acciones de su negocio. En breve sabremos de la nueva pujanza de quienes fueron los dinosaurios del PSOE en la legislatura pasada.
Pero eso será en breve. No ahora. |