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LA COLUMNA DE PÉREZ TORRES

Uno para todos...

Llevan mucho tiempo calladitos, pero parece que tienen cierta marejadilla interna. El ascenso imparable e injusto de Guillermo Magadán, el prometedor concejal de Servicios generales, a la secretaría general de la Agrupación Socialista de Rivas tras la resolución de la crisis Miranda (ya saben ustedes, “¡Hasta el domingo!”, amapolas y sonrisa profidén), ha puesto los dientes largos al que se consideraba como sucesor natural –la ignorancia, que es muy atrevida, ¿saben?- y pretendía ser el próximo candidato, el flamante concejal de perrosgatosypulgas, don Adolfo García Ortega. Sin hache, como es normal, y porque Ortega no tiene hache, se pongan ustedes como se pongan. Y de este asunto no andan ajenos ni don Pedro Díez, barrendero, ni Miguel Angel Arce, también conocido como el Emilio Castelar de Rivas por su verbo fácil.

Según me dicen mis fuentes, que beben en las limpias y cristalinas aguas del caño de un patio sevillano al otro lado de la frontera con Arganda, conocida por sus topónimos visigodos; según me dicen mis fuentes, decía antes de esta críptica e intrigante digresión, tras la ascensión de Magadán, los tres segundos espadas se han reunido en torno a un guiso de legumbres en un pueblecito de la falda segoviana de la sierra para tratar poner freno a tan vertiginoso ascenso e intentar, al menos, poder jugar todas sus cartas durante el año y medio que todavía les queda para la elección del que será candidato socialista a la Alcaldía de Rivas. Hacía un frío de mil demonios, hasta el punto de que los guantes de punto apenas hacían efecto, y la cianosis en la punta de los dedos fue prácticamente inevitable. Menos mal que a Ortega, sin hache, le había sobrado un botiquín, y se pudieron hacer unas curas de urgencia.

Una cosa es segura, pero segura, segura: en el PSOE están hasta el apéndice nasal de ser los segundos. Los segundos frente a Izquierda Unida, que, a pesar de su crisis permanente –ya hablaremos de esos también, que parece que el trío Masa, Perea, Pelegrín comienza a tener contestación por la sección femenina- sigue dándoles sopas con hondas a los socialistas de Rivas cada vez que se enfrentan en las urnas. Por ello, han decido que esta vez van a elegir bien al candidato, como hicieron en la anterior ocasión. Me cuentan que había un pacto no escrito: el resto de los primeros espadas acepta el liderazgo del joven Magadán, pero éste aparca sus aspiraciones a ser candidato al menos durante un año, para tratar de que la elección de quien se enfrentará a Masa sea consensuada. Parece que Magadán no encontró plaza de aparcamiento para sus aspiraciones, y el pacto no ha sido respetado. El caso es que el cuchillo jamonero está ya afiladito, pues piensa el secretario general que por algún motivo, lo va a necesitar.

Seguro que continúa.


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